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Perros con poder
Comportamientos de perros humanizados que tienen poder sobre sus dueños
Destruyen objetos, ropa y plantas y se asignan un sillón o una cama para dormir o simplemente para
descansar o estar allí cuando lo desean.
Para sus propietarios es tan agotador modificar estas conductas de sus perros, que terminan aceptando y en muchos casos justificando esta costumbre
de sus queridos perros.
Gruñen si los retan cuando muerden los zapatos, los pantalones, las manos, los brazos, o si se les
quiere sacar algo que tomaron como propio.
Se vuelven posesivos y no permiten que se acerquen a sus propietarios con quien han establecido un vínculo muy
estrecho.
Su comportamiento es decididamente hostil e intimidatorio si se acercan a su dueño, o intentan sacarlos del lugar en el que están.
Desayunar, almorzar merendar o cenar se puede convertir en una pesadilla, imposible relajarse para hablar
mientras se come, o se mira una película y mucho menos, hacer una sobremesa el tiempo que se desee.
Hay que estar permanentemente atentos para impedir que el perro no se robe comida de la mesa.
Hablar por teléfono puede llegar a ser una misión imposible, el perro comienza a ladrar apenas escucha el
sonido del teléfono impidiendo que se pueda mantener una comunicación normal.
Finalmente su propietario termina hablando a los gritos en medio de los ladridos, o se escapa y se recluye en otro ambiente en el cual
no llegue el perro ni sus ladridos.
Salir de nuestra propia casa puede ser una verdadera odisea, en el preciso instante que decidimos salir,
comienza a ladrar y se pone en la puerta impidiéndonos el paso.
Intentamos todos los trucos sabidos, ponemos en práctica lo que dice el "Encantador de Perros" sobre este tema, pero él continua ladrando
y empecinado en no dejarnos salir, a menos sin él.
En un acto supremo de audacia nos abalanzamos sobre la puerta e intentamos introducir en el primer intento la llave en la cerradura para
abrirla y escapar de nuestro hogar, para tomar distancia por unas horas de nuestro mejor amigo.
Para las personas que han vivido solas mucho tiempo con su querido perro, e incorporan a su vida una
pareja, puede ser el inicio de un conflicto entre el perro y el nuevo integrante.
Estos perros por lo general son muy celosos, les cuesta compartir en lugar que tienen adjudicado en la casa y en el afecto de sus dueños.
Las conductas que emplean los perros en estos casos son variadas, pero las que más se observan son las siguientes: no acepta caricias físicas
ni verbales del nuevo integrante, le orinan los pantalones y los zapatos, destruyen, o esconden su ropa intima, se suben a la cama en momentos
inoportunos, piden salir a la calle para hacer pipi, o popo más veces de lo que necesitan, corren en circulo invitando a su dueño a jugar,
nunca, al intruso/a, se esconden debajo de los sillones o muebles para desde allí gruñir en el caso que lo quieran sacar, o hacen sus necesidades
en la cama del propietario.
Los perros humanizados acostumbrados a tener un lugar de privilegio en la vida de sus dueños, tienen una gama
amplia de conductas para llamar la atención.
Estos son algunos ejemplos ilustrativos que muestran cuando los perros tienen poder sobre sus dueños.
Este poder, no nace con los perros, lo van adquiriendo a medida que crecen y son sus propietarios quienes se lo adjudican.